#yotambiénsoymamá - Lansinoh

#yotambiénsoymamá

En Lansinoh España queremos dar testimonio real de madres reales y su experiencia en lactancia en la Semana de Lactancia Materna de España.
Madres que han vivido, están viviendo o van a vivir una experiencia de lactancia diferente y no menos maravillosa. ❤️
Experiencias de madres sin la figura de un padre a su lado, experiencias de dos mamás, experiencias del deseo de dar el pecho
desvanecido por razones incomprensibles, experiencias de mamás adoptivas o madres que afrontan su maternidad con extrema dificultad y aún así no se dan por vencidas!! ¡Queremos poneros VOZ porque #tutambiéneresmamá! ❤️ Comparte tu experiencia y etiquétanos @lansinohspain.

 

FABIOLA BALLESTEROS

Mi nombre es Fabiola.
Dí a luz el día 19 de julio a mi tercer bebé en el hospital de Fuenlabrada.
Saúl es un bebé precioso que a las 36 de nacer empezó una gran batalla de supervivencia, trasladado al Hospital Gregorio Marañón, que le ha conllevado dos intervenciones quirúrgicas muy complicadas en el abdomen, varias infecciones y muchas semanas ingresado en UCI.
Sólo le puse unas poquitas veces al pecho, cuando nació y durante las 24 horas siguientes…
Durante las cuatro semanas que le siguieron fue disminuyendo mi secreción de leche ya que la situación no acompañaba para la estimulación, mucho miedo, frustración, desesperación, larguísimas horas en el hospital, el estrés del cuidado de mis otros hijos, grietas, extractor,… Un sin fin de circunstancias que hizo que desde hace tres semanas abandonará la lactancia por insuficiencia en la extracción.
Hace tres días, en cuidados medios, donde ahora está mi hijo ingresado, un Enfermero me animó a la relactación y estoy en ello.
En cada sesión saco poco más de unas gotita que me sirven para curar las grietas, pero más que las grietas de los pezones (que son grandes y dolorosas) para ir curando, poco a poco las de mi alma.
El tiempo que paso junto a Saúl me lo pongo al pecho, cerquita o intentando mamar, para estimularme y para que él descanse en mis brazos.
Verdaderamente no sé si habrá una buena instauración de la lactancia, o si conseguiré sacar más que unas gotas en cada extracción, lo único que sé es que está siendo reparador para mí y me permite estar en paz conmigo. La lactancia no curará a mi hijo, pero a pesar del sacrificio de la técnica de la relactancia, yo me siento con fuerza para dar respuesta al “¿y por qué no?”.
En estos momentos toda información útil sobre el tema para mí es oro, por lo que, si desde Lansinoh o desde alguna mamá en circunstancias parecidas recibo apoyo, lo agradecería inmensamente.
Muchísimas gracias por darnos la oportunidad de poder expresar, a modo de testimonio, un poco de nuestro interior y darnos apoyo.
¡Un abrazo reparador!

 

 

YOLANDA GALLEGO BASTARDO

“Me llamo Yolanda , me considero una madre atípica para los tiempos que corren. Me explico: tengo 46 años y cuatro hijos , uno de 22 , una de 20 y dos mellizos de 9 años , siempre quise ser mamá joven y por supuesto siempre quise dar de mamar. Sin saber si iba a poder o no , durante el primer embarazo me preparé a conciencia antes de dar a luz , comiendo almendras , sardinas , todo lo que leía y que se suponía era bueno para la subida de la leche lo hacía y vaya si subió , que estuve 23 meses dando el pecho a mi primer hijo , hasta que me entere que estaba embarazada de la siguiente , una niña que nació gran prematura con apenas seis meses de gestación y que la leche materna era oro puro para salvar su vida , recuerdo que me ponía el despertador para sacarme la leche con un aparato manual y la recogía en unos biberones de cristal que llevaba a la uvi de prematuros cada día , litro y medio que llevaba y ella solo podía tomar 10 o 15 ml por toma y por sonda , pobre , los médicos me dijeron que si no me importaba pasar por unas pruebas y donar mi leche a un bebé de tan solo 900 gramos que había nacido poco antes que mi hija y así lo hice , yo estaba sana y mi leche la compartió mi hija con su pequeño amiguito que salió adelante , a los tres meses mi pequeña salió del hospital y conseguí darle directamente del pecho hasta los siete meses , al principio se ahogaba pues siempre he tenido mucho volumen de leche y ella no tenía demasiado aprendido el reflejo de succión , lo pasamos mal , pero salimos adelante … y por último llegó la sorpresa en a la familia en forma de mellizos , que alegría !!!! Y cómo no , yo quería darles de mamar también , fue lo más divertido y gratificante que he hecho , al tener tanta leche el pediatra me recomendó un pecho para cada uno y así fue , cada bebé tenía su pecho , me colocaba un cojín de lactancia alrededor de la cintura y a ellos invertidos , les sujetaba la cabeza y su cuerpo debajo de mi axila , cabeza con cabeza , era un número la verdad , hay fotos !!!!! Fue increíble y así estuve siete meses más . Disfrutando de amamantar a mis hijos , sin miedo , con la satisfacción de ser yo la que les dotaba de alimento , sin vergüenza , porque es lo más maravilloso del mundo”

 

 

NAYRA PÉREZ

“Me encantaría dar mi experiencia sobre la lactancia, en este caso llevo 13 meses y somos dos mamás que unidas y con apoyo mutuo hemos podido llegar hasta aquí pasando por todas las crisis. Bueno tengo que decir antes de nada que después de tener a mi cuarto hijo, confirmé que, igual que cada embarazo es diferente y que cada parto es diferente, también la lactancia y la crianza son totalmente distintas.
-A mi primer hijo no le di pecho, tampoco tenía intención, jamás me informaron ni me explicaron y con 18 años no le di importancia. Fué cesárea y para cuando me subió el calostro mi hijo ya bebía perfectamente leche de fórmula.
-Mi segundo hijo llegó, a él le di tres meses, tres meses que recuerdo de dolor constante, grietas, sangrado, poco apoyo y sobre todo, poca información. Después de que me dijeran que con sangre no podía seguir dando pecho decidí abandonar la lactancia materna.
-Llegó la niña, la pequeña de la casa, una vez salí de Hospital comencé por mi cuenta a dar pecho, volvemos a la poca información y ayuda por parte de profesionales, así que con tan sólo una semana de nacida, después de pasar muchas noches con la niña en un pecho y en el otro paños de agua caliente para la dureza que tenían,me subió la fibra y… ¡MASTITIS! Antibióticos y pastilla para cortar la leche.
-Y ahora llega mi peque, con 9 años de diferencia de su hermana,con mucha ilusión y después de haber leído mils historias, mil páginas de ayuda a la lactancia,conocer gente en redes sociales las cuales me ayudaron a resolver todas mis dudas, unos médicos espectaculares los cuales nada más nacer me enseñaron el agarre, la colocación para estar lo más cómoda posible… Es ahí, cuando con apenas 10 minutos de nacido, va y se engancha al pecho ¡MARAVILLOSA LA NATURALEZA! ❤️👌🏽
Comenzó nuestra lactancia, tengo que decir que Enzo me lo puso fácil, siempre se agarró bien, aunque el tercer día en el Hospital me hizo unas grietas, por mal agarre, una vez corregido, nunca más. Hemos pasado por todas las crisis, la de la semana, la del mes, la de los tres meses… Así por todas, y juntos y con mucha constancia y apoyo de mi mujer, las hemos superado. Para mí la peor fué la crisis del mes… Entré en un bucle de :”el niño come poco, le doy biberon” sin saber qué ahí estaba perjudicando el tiempo de mi lactancia. Cuanto más biberon le diera a mi bebé, menos leche materna produciría y así sucesivamente. De nuevo y gracias a una persona dedicada al tema de lactancia que me explicó la fábrica de leche materna que tenemos,corregí mi error,me explicaron la técnica de Extracción Poderosa, esta técnica consiste en hiperestimular el pecho con sacaleches, preferiblemente doble, realizando extracciones de 10 minutos en total (5 minutos por pecho si el sacaleches no es doble) cada hora o cada 45 minutos durante al menos veinticuatro horas y dejando un descanso nocturno no superior a las cuatro horas. Lo normal es que en las primeras extracciones los resultados sean nulos o mínimos.
Y así lo hice, durante una semana, una semana horrible de casi no dormir con un bebé de un mes, pero con mucho apoyo de mi mujer vi resultados, de casi haber perdido la lactancia comencé a producir de nuevo.
Y así fué como de casi pensar que se acababa algo tan bonito y mágico como es la lactancia materna, con esa conexión que se siente con tu hijo, llegó lo más bonito, el disfrutar de esos momentos tan nuestros.
¡Y ya van 14 meses y espero y deseo que sea hasta que el quiera! “

 

 

CAROL GAZQUEZ

“Cuando nos enteramos de que íbamos a ser padres, millones de sentimientos, dudas, preocupaciones, se te vienen a la cabeza. Conforme pasan los días y todo va saliendo bien, te relajas y empiezas a disfrutar, y con tiempo te empiezas a informar, pero a parte de eso te empiezas a imaginar cómo será tu maternidad. Leí mucho, vi muchos blogs, informaciones de matronas, el curso de preparación al parto, etc… Pero nadie te avisa de que puede que las cosas no salgan como tu deseas, de que puede que todo sea más difícil de lo que te han comentado.
Somos mamíferos, la naturaleza nos preparar para mamar, eso se dice, pero no se cumple.
Mateo nació después de dos días de contracciones y más de 6 horas de parto, apenas lo tuve en mi pecho, escuché a la pediatra y a la matrona decirme que se lo tenían que llevar, lloraba poco y parecía haber tragado meconio. Te pones triste al ver que se lo llevan, pero al estar tan cansada y mi marido decirme que estaba perfectamente, caí dormida y descansé. A partir de ahí, comenzó mi lucha por la lactancia materna.
Estando en la UCI pediátrica, cada dos horas más o menos, íbamos a verlo y a ponérmelo al pecho, darle el bibe y sacarme leche. Bueno digo leche por decir algo, porque a penas me salían cuatro gotas de calostros. En la habitación seguía con el sacaleches, pero era casi una misión imposible.
Cuando nos dieron el alta, tuvimos que hacer un curso intensivo de cómo se prepara un biberón, ya que de eso nadie te habla, nadie te informa y tú no lees, porque eres muy positiva y confías en que no lo vas a necesitar.
En cada toma, antes, durante y después. Cuando lloraba, cuando no podía dormir, casi a todo momento, me lo ponía al pecho, pero Mateo no ha sido un niño llorón, ni nervioso, no ha necesitado la teta para conciliar el sueño. Así que por mucho que insistí, él no tomaba de mí más que lo justo en las tomas.
Llegó el día de la revisión y nos aconsejaron quitarle tomas de biberones para que así tomara más pecho, lo hice, lo intenté, pero ver llorar así a un bebé y saber que era por hambre me superaba y por más que me lo ponía, lloraba tanto que rechazaba mi pecho. Ahí fue cuando pasé a formar parte de un club llamado “el de las malas madres” ¿ y por qué lo llamó así? Porque así es como te hacen sentir esos comentarios, esos blogs, eso que tanto has leído. Insiste, sé más paciente, déjalo llorar y vuelve a ponértelo al pecho, prueba con pezoneras, etc… Pero no pude y fallé, ¿soy por eso peor madre? Yo creo que a una madre no se le puede poner adjetivos nega

tivos, desde que sabe que te lleva en su vientre, hace todo lo que sea para protegerte, para cuidarte. Una madre es amor incondicional por su bebé.
No todo a veces sale como una desea, desde mi experiencia, la lactancia materna ha de ser una experiencia positiva para ambos, si no lo es, es mejor desistir y no alargar el sufrimiento. Pero también se ha de pedir a todos aquellos que apoyan la lactancia materna exclusiva, que ayuden y apoyen a esas madres que aunque han querido, no han podido, que ayuden a evitar que se sientan mal, que sientan que han fallado a sus hijos, que les eviten esos llantos y nudos en la garganta por sentir que han hecho algo mal.
Yo no desisto y sigo sacándome leche, mis pocos mililitros algo harán, pero sé que tengo los días contados.

Espero con esta mi historia, poder consolar a madres como yo, que tampoco pudieron tener la lactancia deseada e intentar superar ese sentimiento de culpa que aún cada día invade mi corazón.”

 

 

LISA FORBES

“Pronto celebraremos el primer cumpleaños de nuestra pequeña y 1 año de lactancia materna. Cuando estaba embarazada no estaba 100% segura de que amamantaría definitivamente, solo pensé que “vería cómo va”. Como madre primeriza, no sabía nada al respecto, y nunca imaginé que llegaríamos tan lejos.

Los primeros días no fueron fáciles, todo era totalmente nuevo para nosotros. En este punto no me di cuenta de que no se suponía que fuera doloroso, pero lo fue. Pedí apoyo a matronas, visitantes de salud, amigos y grupos de apoyo para la lactancia materna (¡mi marido también estaba investigando dónde conseguirme apoyo!) Me tomó algunas semanas, pero lo logramos. Este fue el punto de inflexión, una vez que abrimos el pestillo correcto, supe que quería continuar, habíamos llegado tan lejos… Nuestra niña estaba creciendo bien, la amamanté sin dolor y ella estaba satisfecha y agusto. Su peso aumentó y yo lo estaba disfrutando. Entonces me puse una meta de 6 meses.

En los últimos 12 meses hemos pasado por tomas en “racimo”, conductos obstruidos, mastitis y necesidad de drenar mi pecho, pero es una de las mejores cosas que he hecho. Lo que más he disfrutado de la lactancia materna es; el vínculo con mi hija, no tener que perder el tiempo con biberones en cada toma, no períodos y buenas hormonas. Estoy muy agradecida a la red de apoyo que me rodeaba, me han ayudado en los días que tenía ganas de rendirme. ¡Puedo decir con orgullo que he superado con creces mi meta de los 6 meses!”